3 de agosto de 2017

Con Lucía en la mochila: LONDRES


Desde que quedé embarazada organizamos nuestra escapada a Londres que, por un cambio en las fechas de las vacaciones, tuvimos que posponer. Como ya he comentado en un principio nuestras vacaciones iban a ser en California pero finalmente nos decidimos por Edimburgo y Londres, creo que como primera toma de contacto de Lucía con un avión fuera de las islas es más que suficiente. Para movernos de Edimburgo a Londres nos decidimos por el tren, que maravillas de paisajes se pueden ver por el norte de Inglaterra, casi que me arrepentí de no parar y quedarme allí.

En el post de Edimburgo comenté que tuvimos un percance con el traslado en tren, y es que al hacer la compra por internet cambié la hora en el último momento sin darme cuenta que con el cambio de hora también había un cambio de estación. Así que nos plantamos varias horas antes en la estación de Haymarket, cuando en realidad teníamos que coger nuestro tren en Waverley. Cuando quedaba media hora para la salida del tren mi marido se dio cuenta y preguntando un trabajador de la estación nos dijo que la única manera era coger un tren de cercanías que llegaba en 2 minutos y nos dejaría directamente en Waverley, y eso hicimos, llegando con el tiempo justo de bajar del cercanías y entrar en el tren que nos llevó a Londres. Así que los primeros quince minutos del viaje lo hicimos intentando recuperar el aliento ajajajaja.

Imagen desde el tren

En Londres estuvimos un total de cinco días y la verdad que con buena planificación nos ha dado tiempo de hacer de todo, porque al ser tres adultos los lugares a visitar se duplican ya que cada uno aporta lo suyo. Lo bueno que tiene Reino Unido es la importancia que le dan a las zonas verdes y para viajar con enanos es lo mejor porque  puedes hacer descansos para que ellos corran a sus anchas. Cuando decimos que vamos con Lucía en la mochila no mentimos, no nos llevamos el carro porque para nosotros es más cómodo movernos con ella cargada (para ella creemos que también).

Oyster Card
Lo primero fue decidir la zona en la que nos alojaríamos. La última vez habíamos reservado bastante lejos así que esta vez decidimos reservar un hostal sencillo en Paddington, que tiene mejores conexiones con el centro (Hyde Park nos quedaba a diez minutos caminando). De hecho todo lo que hicimos fue caminando, salvo Notting Hill y alguna vez que cogimos autobús porque nos daba pereza seguir caminando. Al final lo que inviertes en un alojamiento más cercano lo ahorras en transporte y tiempo, merece la pena. Comentar que no nos pillamos la London Pass, ni ninguna tarjeta 2x1, como pensábamos hacerlo todo caminando tan sólo compramos la tarjeta Oyster aquellos días que íbamos a movernos mayormente en autobús.

Buckingham Palace

El primer día llegamos de Edimburgo sobre las 5 de la tarde. Lo primero que tuvimos que hacer al llegar a Londres fue asimilar que ya estábamos allí, porque veníamos con el chip de Edimburgo, mucho más tranquilo y organizar nuestra cabeza para ver como llegaríamos desde la estación de King Cross hasta Paddington: pues metro, lo más sensato. Una vez nos instalamos salimos a dar un paseo para hacernos con la zona, ver que farmacias había cerca (es de esas cosas de las que te preocupas cuando viajas con niños), opciones para comer (sobre todo cena y supermercados) y ubicarnos en el sitio. La zona tiene de todo y por la noche no me pareció muy ruidosa (a pesar de que nuestra ventana daba directamente a la calle principal), así que como zona la recomiendo. Aunque el hostal fue correcto tuvimos la oportunidad desayunar en un hostal cercano el último día y creo que hay mejores opciones.
Ese día simplemente nos relajamos, caminamos por la zona, compramos la cena y nos acostamos temprano para al día siguiente tener las pilas cargadas y conocer la ciudad.

Hyde Park

El segundo día tomamos un desayuno rápido y nos lanzamos a la calle en dirección a Hyde Park. Espectacular, empezar el día viendo a la gente hacer deporte y disfrutar del aire libre en un parque tan bonito como Hyde Park te carga las pilas para el resto del día. Entramos desde la zona de Bayswater Road y salimos por Hyde Park Corner, rodeando todo el lago, viendo la estatua de Peter Pan, los jardines de Kensington y la fuente en memoria de Diana de Gales, que me llamó mucho la atención porque es la primera vez que veo una fuente horizontal, preciosa.

Diana Memorial Fountain

Cuando salimos de Hyde Park activamos el google maps para que nos dirigiera a Buckingham Palace con la idea de ver el cambio de guardia que se realiza diariamente a las 11:30 (desde Mayo hasta Julio, el resto del año se realiza cada dos días). Tengo que mencionar que no llegamos a ver el cambio de guardia porque me agobié: mucha gente, nosotros con la niña, la gente iba como pollo descabezados sin tener en cuenta al resto, incluso llegué a ver personas que golpeaban a otras con el palo selfie por ir como locos, así que decidimos no esperar y seguir con la ruta. Igualmente el cambio de guardia es una atracción bastante aburrida así que no nos quedó pena de irnos. En Londres hay mucho que ver y muy poco tiempo que perder.
Así que decidimos seguir caminando, sin presión, simplemente caminar y optamos por ir en dirección al Big Ben, encontrándonos en el camino con el Museo Imprerial de la Guerra (al cual entramos y no es gran cosa la verdad) y con la Abadía de Westminster (y en ese momento comenzó a llover así que nos mantuvimos un ratito con sin pasear ya que ir cargando con Lucía y patinar por el agua no es buena opción.

Big Ben
Desde la abadía nos dirigimos al Parlamento Británico, donde está el Big Ben (icono de Londres junto con el Puente de la Torre). La verdad que en este punto nos sentíamos bastante bien a pesar de que habíamos caminado ya mucho, pero Londres tiene eso, que caminas como nunca y aunque estés cansado quieres seguir. Es una ciudad que cuando llegas a un punto puedes visualizar el siguiente y te anima a seguir caminando.
Cruzamos el puente y continuamos hacia el London Eye, donde aprovechamos para parar y que Lucía estirara las piernas, comiera y nosotros tomar algo tranquilamente sentados en un banco. Después del London Eye nos dirigimos a Trafalgar Square, la Galería Nacional y Piccadilly Circus y aquí hicimos parada oficial para comer algo y coger fuerzas para el resto de la tarde. Para que el niño de la familia (mi marido) quedara contento entramos a las tiendas de Legos y M&Ms y sacarse la foto de rigor con Lucía, y continuamos hacia ChinaTown y el Soho (que también son buenas zonas para comer). 

London Eye

Trafalgar Square
Desde el Soho nos dirigimos a Oxford Street ya que atravesándola volvíamos a la dirección de nuestro alojamiento, así que atravesamos toda la calle e hicimos parada en Hyde Park para que Lucía jugara con las ardillas (que ella llamaba gatitos) y después de pasar un buen rato en el parque decidimos retomar el camino hacia el hostal, hacernos con la cena y descansar para el día siguiente. Escrito parece poco pero ese día caminamos 12 kilómetros en total (y mi marido con Lucía cargada en la mochila ya que con Londres llegó una papitis repentina y sólo quería que la cargara el padre). 



El tercer día nos vimos con Eulàlia, que lleva seis años viviendo en Londres y no nos veíamos desde 2008, así que se pueden imaginar las ganas que tenía de verla.

Museo británico
Empezamos el día en el Museo Británico, que pro supuesto no vimos al completo, para eso necesitaríamos un día entero y creo que no nos daría tiempo. En el museo nos concentramos en Egipto y Asia que era lo que queríamos ver (la próxima vez que vayamos veremos más).



Pasamos todo el día con Eulália y después del Museo Británico fuimos a Camden Town. Tengo que decir que si quería ir a Londres era por Camden Town, y superó las expectativas. Su mercado es fantástico para perderte entre sus puestos, por su variedad y sobre todo por su extravagancia. Creo que cuando vuelva a Londres será un lugar que no sólo volveré a visitar sino que visitaré todos y cada uno de los días que esté en la ciudad. Comimos en Camden donde hay muchísimas opciones tanto de comida como de bebida (algo bastante extraño en Londres ya que es una ciudad en la que se come de pena). Camden Town es un lugar estupendo en el que se te van las horas (y donde conseguimos zumo de naranja recién exprimido para Lucía que nos salvó mucho la tarde).


Con Eulàlia seguimos paseando, llegando hasta La Torre de Londres y el Puente de la Torre (donde nos hicimos una polaroid las tres) y donde nos cayó tremenda lluvia que tuvimos que parar y pillar un taxi para volver a Paddington). Ya era de noche así que decidimos ir a un italiano a cenar (cena que sentó estupendamente). Después de cenar no me quedó otra que despedirnos de Eulàlia hasta Septiembre (es la idea) que nos visitará en la isla.


El cuarto día tocó el Museo de la Ciencia. Como pueden comprobar nuestros viajes tienen un poco de todo: un poco de museos, de parques, de callejear, de aprender. Así que nos pasamos toda la mañana en el museo, cada uno viendo lo que le interesaba ver, a veces nos encontrábamos y parábamos para tomar un café y nos volvíamos a separar (incluso en la misma sala). Cuando salimos del museo ya era la hora de comer así que buscamos donde reponer fuerzas, porque luego nos tocaría mi antojo: ir a Notting Hill. Tuvimos un percance ya que la línea de autobús que iba a Notting Hill estaba cancelada y tuvimos que hacerlo caminando, y es una señora caminata y después de cuatro días en Londres (más tres en Edimburgo) sin parar de caminar pues ya estábamos reventados, pero era la última parte del viaje. Quería conocer el barrio (aunque lo interesante es ir en fin de semana y así ver el Mercado de Portobello) y hacerme una foto con Lucía en la puerta azul de la película.



El quinto día lo tomamos para pasear sin más, aprovechar la mañana para dormir, recoger todo sin prisa, comer con tranquilidad e irnos al aeropuerto para volver a casa, ya que no cogimos un vuelo muy tarde para que Lucía no llegara dormida (cosa que no ocurrió, yo creo que porque sabía que en el aeropuerto nos esperaba abuelo).

Como siempre puedes seguirme en instagram y ver algunas de las fotos que hemos sacado en nuestra estancia en Londres. Nos vemos en el próximo viaje #conluciaenlamochila, que advertimos, será Tenerife y no será una escapada de fin de semana. Ahí lo dejo.

HASTA LA PRÓXIMA!!


1 comentarios:

Oliver Medina dijo...

Viaje bien aprovechado!��

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